Alejados de la urbe

Por Lilian

En la actualidad la gente que vive en el campo va dejando ese lugar para trasladarse a las urbes, es un hecho que se da en el mundo por diversos factores y en nuestro país también ocurre tal situación. Se observa que mayormente los lugares elegidos son las capitales del eje central. La Paz, Cochabamba y Santa Cruz han tenido un incremento importante en la población, la misma que fue engrosada por personas que dejan el área rural por el tema de estudios de los hijos, falta de servicios básicos, caminos deficientes y principalmente decadencia en la producción agrícola y la falta de la obtención de ingresos económicos.

Las proyecciones a futuro dan cuenta que en algunos años las grandes ciudades se verán mucho más pobladas por habitantes que dejan el campo. Esto poco a poco creará conflictos porque se tendrá que atender las necesidades básicas de miles de personas en ciudades que no están tomando las previsiones necesarias. Agua, alcantarillado, luz eléctrica, combustibles y vivienda serán las exigencias de una creciente población que se instala en terrenos sin planificación alguna.

Y si las grandes ciudades atrapan al nuevo habitante que sin dudar cambia de residencia, ocurre también lo contrario, existen personas que cansadas de la dinámica urbana se alejan del lugar. En un transitar por áreas alejadas de la ciudad de La Paz pudimos encontrar a una pareja de la tercera edad que decidió vivir en un área lejana al bullicio.

En una casita que poco a poco fue levantada por el trabajo de ambos, con paciencia y esfuerzo se construyó un lugar de ensueño. Cual un dibujo trazado por un infante se puede ver una casa pequeña, con un sendero de piedras, al lado un río (aunque seco) y con muchas flores plantadas con esmero y amor. De solo ver el lugar, atrae, da paz y tranquilidad; y se puede ver a la pareja trabajar a diario en el entorno; sembrando, plantando realizando cual arreglo sea necesario.

Cuando visitamos la vivienda no pudimos obtener una instantánea de la esposa porque realizaba los deberes dentro, pero sí observamos al esposo descansar un momento en aquel sitio donde muchos quisieran vivir.

Tal vez con el pasar del tiempo otros habitantes de las ciudades tomen el ejemplo y se alejen a habitar en un lugar donde tengan paz y puedan ser felices, condiciones que tanta falta hacen.

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