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Diseño de espacios seguros para crear oficinas inteligentes

La innovación es una constante. La tendencia es que las oficinas están transformando su propio espacio como convirtiendo otros en espacios de trabajo, para que el trabajador disponga de espacios más flexibles y versátiles. Prestar atención a la calidad del aire y la calidad de la luz es tan importante como el diseño, los muebles, el color o la seguridad en cada ambiente laboral.

Después de la pandemia todo lucirá diferente y renovado, la nueva normalidad implicará, ser más responsable y aprender nuevas formas de vida e interacción en el lugar de trabajo para evitar los riesgos de transmisión del coronavirus. Los niveles de distanciamiento social en el ambiente empresarial y personal, será uno de los nuevos hábitos como los espacios para desempeñar cada una de las funciones en la oficina.

Hoy las empresas buscan adaptarse ante la situación global, provocada por el Covid-19 generando una oportunidad en diseño de espacios seguros, que respeten la distancia física mínima para el empleador y los trabajadores. La idea más práctica está en cambiar los patrones a través de un diseño inteligente ofreciendo una solución sustentable y personalizada.

Para el arquitecto Eduardo Baldelomar la oficina inteligente como tendencia serán los “Smart Workspaces”, que son áreas inteligentes para un trabajo colectivo, donde la premisa serán los espacios amplios, confortables, bajo normas de bioseguridad, porque los trabajadores buscan sentirse seguros a la hora de volver a sus funciones presenciales.

Una de las ventajas es la creación de conciencia e importancia de higiene y orden que debe prevalecer en estos espacios que llevará a una disciplina y eficiencia.

La desventaja es el presupuesto que implica realizar estos cambios, que no tenían previsto la mayoría de las empresas, pero al final será una inversión positiva para el bien común.

Daniel Gómez, representante de la empresa Smart Facility Consulting (Argentina), quien participó en la Ficad Digital con el tema “Oficinas Modernas”, dijo que se debe adaptar a esta nueva normalidad la flexibilidad, para incorporar un cambio de hábitat, costumbres y cuidados especiales.

Ventilación natural

¿Qué hacer para obtener una ventilación natural en cada uno de los ambientes? Inicialmente se debe pensar en lugares de esparcimiento conectados directamente con la naturaleza, pueden ser abiertos o semiabiertos. “Tiene que haber una corriente cruzada para que el aire circule, vanos con sistemas batientes o corredizos, los equipos de climatización tendrán que ser adaptados para que sus filtros tengan una capacidad de renovar el aire al 100 %”, añadió.

Gómez, mencionó que las oficinas mejoran su sistema de ventilación, porque siempre se pensó en climatizar, en algunos casos se consideraba la humedad, ahora se apunta hacer revisiones más intensivas de filtros de aires acondicionados, se cambiarán los materiales como la alfombra que son concentradores de bacterias y se añadirán las luces UV para desinfectar más profundamente los espacios por la noche.

“Se implementarán salas de presión negativa, extracción o succión de aire hacia el exterior, esto se realizará mediante un equipo mecánico que genera una corriente de aire, es necesario el ingreso del viento exterior para compensar las presiones”, resaltó.

Asimismo la limpieza debe ser constante, hay que desinfectar superficies antes y después que sean utilizados, sobre todo instaurar un protocolo de higiene que sigan los trabajadores y visitantes.

“Se debe limpiar la oficina de día y de noche adoptando principios de las instituciones hospitalarias, higienizando desde las manijas de puertas, interruptores de luz, botones de máquinas, y en este proceso la educación de los empleados será la clave”.

Control y medidas de seguridad

“El protocolo de ingreso en oficinas implica el control de temperatura, limpieza de calzados con alfombras desinfectantes, lavados de manos y en algunos casos pasar por cámaras desinfectantes, es fundamental el uso de barbijos, protectores faciales e impermeables, esto permitirá garantizar en gran manera la bioseguridad”, resaltó el arquitecto.

Si bien existen medidas que se pueden tomar, tres son básicas e imprescindibles: el distanciamiento social, uso de barbijos e higienización de manos, que deben ser obligatorias en espacios compartidos entre dos o más personas.

El arquitecto Baldelomar, asegura que en los controles de acceso, debe existir la información a través de señaléticas porque hará más fácil seguir las normas de bioseguridad, deben ser legibles y estar a la altura de la vista. Asimismo los sensores pueden ayudar a evitar el contacto con puertas, llaves, perillas y en las salas de espera será necesario tener información útil en monitores para generar conciencia en los trabajadores.

Las reuniones en este tipo de espacio serán con el distanciamiento mínimo, “no habrá ningún inconveniente para desarrollar actividades grupales o reuniones en oficina, aunque sería recomendable usar acrílicos separadores por persona”, agregó.

El representante de Smart Facility Consulting, señaló que habrá menos reuniones presenciales, se mantendrá equipos de videoconferencias, se dejará de compartir teclados, teléfonos o mousses que son elementos que pueden transformarse en agentes de contagio.

No habrá más práctica de Hot desking, se llama así a la modalidad que establece que los trabajadores no tienen escritorios asignados, sino que entran y buscan un lugar para sentarse. Lugares como cafeterías, salas podrían caer en desuso.

Redistribución de equipamiento

El profesional, indicó que los materiales implementados en una oficina inteligente deben ser superficies con 0% de porosidad que faciliten la limpieza según la frecuencia del uso.

Para desinfectar los espacios exteriores, recomendó el uso de corian, un material sintético para superficies por su facilidad a la hora de limpiar porcelanatos, maderas laqueadas, vidrio y otras medidas que puedan ser fácilmente higienizadas.

Gómez señaló que están apareciendo otros revestimientos, por ejemplo el cobre anti bacterial genera un ambiente hostil para los microbios y virus. También existen materiales sintéticos y plásticos incorporados con nanotecnología y polímero que permiten tener superficies antibacteriales.

Toda innovación requiere inversión y si no hay disponibilidad para el presupuesto, Baldelomar sugiere hacer una redistribución del mobiliario, dividir a los funcionarios en dos turnos para reducir la cantidad de personas dentro del mismo ambiente, permitir el teletrabajo para desarrollar sus actividades desde casa y la aplicación de un protocolo de higiene.

Ahora muchas empresas implantaron el teletrabajo, con funciones específicas y que puede ser desarrollado desde la comodidad de la vivienda, para ello habría que instaurar un “Home Office” con las mínimas condiciones que propicien el trabajo y la productividad, buena señal de internet, equipos de trabajo exclusivos, independencia del ambiente por mínimo que sea, iluminación y ventilación natural en lo posible integrar la naturaleza.

“El futuro de las oficinas inteligentes tendría que volver a la tipología de cubículos de trabajo, los separadores podrían ser translúcidos para que haya contacto visual entre funcionario y cliente. El uso de colores, iluminación cálida dará sensaciones de confort y afectuosidad, es muy importante ahora más que antes el contacto con el exterior e integración de la naturaleza”, remarcó Baldelomar.

Gómez también indicó que pronto se impondrá la oficina policéntrica, esta se trata de un nuevo estándar donde establece que los empleados puedan trabajar desde casa, en la empresa, en un coworking o en una oficina satélite.

“El Homeworking tiene como ventaja menor cantidad de desplazamientos de personas, menor huella de carbono, mayor bienestar, mejor balance entre la vida personal y trabajo con menores costos para las empresas y empleados. En cuanto a la limpieza todo será automatizado, los robots serán la herramienta”, finalizó.

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