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La contaminación acústica y sus efectos en la salud

Por Arq. Enix N. Saucedo Justiniano

Todo estímulo del entorno genera en nuestro cerebro un cambio.

El ruido (sonido no deseado que por su intensidad y características interrumpen una actividad.) es un contaminante no residual. Significa que no deja huella (al menos audible por el humano) una vez que la fuente de ruido cesa.

El ruido constante y fuerte, modifica el funcionamiento de nuestro cerebro y por tanto, de una manera y otra afecta directamente a nuestro comportamiento y a nuestra actividad social, laboral y familiar.

Escuchar de forma continuada algún sonido o ruido con una intensidad muy alta, provoca daños en nuestra salud como la sordera. Adquirimos una dificultad para poder discernir entre los sonidos y el contenido del habla. Necesitando un estímulo auditivo más fuerte para poder percibir los sonidos.

La exposición a sonidos extremadamente altos y continuos provoca daños permanentes en las células ciliadas, que actúan como receptores del sonido en el oído. Este daño es considerado irreversible, puesto que dichas células no vuelven a regenerarse, propiciando la sordera.

El ruido perturba el sueño por lo que podemos sufrir de insomnio, también provoca los trastornos cardiovasculares; es decir, podría afectarse por la contaminación acústica. La exposición al ruido puede aumentar el riesgo de padecer HTA, angina de pecho o un infarto agudo de miocardio. Esto se debe a una activación de hormonas nerviosas, que va a provocar el aumento de la tensión arterial o la vasoconstricción, entre otras.

Enmascaramiento acústico

Aunque nos expongamos al ruido con frecuencia y de manera obligada, podemos controlar aquella exposición controlada por nosotros, como es escuchar música a un nivel demasiado alto.

Cambios notorios en la pandemia

La reducción de la contaminación acústica fue la primera en percibirse alrededor del mundo. Las fuentes cesaron y el efecto fue inmediato.

Lo que nos enferma es la frecuente interrupción, necesitamos elevar más la voz para ser escuchados en un ambiente contaminado tratando de eliminar el ruido de fondo, generando el «efecto cóctel» (la capacidad que tenemos de atender a una sola conversación en medio de una sala ruidosa, desconectando del resto de sonidos) en el ambiente.

¿De qué manera podríamos solucionar los efectos del ruido en nuestro ambiente? uno de ellos es reducir los niveles de decibeles (dB), por debajo de 30 dB en interiores.

El ruido no solamente puede afectar de manera fisiológica a nuestro organismo, porque además puede aumentar el nivel de estrés o de irritabilidad (sonidos de 80 – 90dB), lo que también influye en las actividades mentales como la manera de concentrarse (sonidos con 70dB).

Nuestro paisaje sonoro

La ruptura del descanso provoca importantes síntomas ansiosos que no puede controlar, debido a que el ruido es constante e incesante, manteniendo a su vez comportamientos evitativos a este ruido, como por ejemplo salir de su hogar. El primer paso es hacernos conscientes de la ruidosa vida que llevamos en nuestras casas, ser responsables y generar un cambio positivo.

Sugerencias

Controla tu ruido

  • Escucha tu vivienda desde afuera en plena «actividad normal», esto te dará una idea de cuánto ruido generas sin darte cuenta. Controla el nivel de las conversaciones.
  • Prefiere artefactos menos ruidosos. La tecnología ha reducido mucho el ruido de artefactos como licuadoras, aspiradoras, lavadoras, ventiladores, sistemas de aire acondicionado y otros.
 

Protege tu vivienda del ruido implementando soluciones de la arquitectura acústica

  • Para reducir el ruido desde el exterior: considera mejorar algunos detalles de tu vivienda en el próximo mantenimiento. Cambiar las ventanas por ventanas de doble vidrio, igual implementar puertas acústicas, paredes móviles acústicas y/o aplicar una rehabilitación acústica (por medio de sistemas constructivos) en muros o techos te cambia la vida. Al comprar o alquilar un inmueble evalúa la calidad de su aislamiento acústico.
  • Para reducir el ruido interior: equilibra los elementos duros (vidrios, azulejos, yeso pintado) con elementos blandos en la decoración (muebles tapizados, alfombras, vegetación, decoración textil). Puedes acondicionar tus ambientes aplicando paneles acústicos decorativos. Ya que estos absorben en distintos porcentajes del ruido interior.

Expresa tu molestia frente al ruido

Muchas cosas pueden cambiar con un simple llamado de atención a tus vecinos. El diálogo es muy importante.

Estamos redescubriendo el silencio. Ese silencio que siempre estuvo ahí y que nos recuerda la necesidad de ser conscientes de nuestra ruidosa cotidianidad, esa que a diario atenta con la propia capacidad de escucharnos a nosotros mismos. ■

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