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Las mansiones de Newport

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Las calles de la ciudad de Newport (Rhode Island, Estados Unidos) parecen del vecindario común de ese país: cercas y buzones alrededor de propiedades con césped. Sin embargo, en éste se encuentran lujosas mansiones, abiertas a visitas turísticas. Estas propiedades solían pertenecer a personas adineradas, que no se limitaban en mostrar su poder económico con lujos en sus hogares o casas de verano. Tenían detalles como pisos de mármol y paredes forradas de seda. La revista CIMIENTOS las recorrió.

Para Navidad, las mansiones son decoradas con luces, ornamentos y colores. Tienen el encanto de la época. Sin embargo, siempre son atractivas y extravagantemente lujosas, indiferentemente de cuándo las visites. Estas propiedades se han preservado por más cien años gracias a una sociedad de ese condado, “The Preservation Society of Newport”. Es una institución educativa, sin fines de lucro que se dedica a la conservación de la herencia arquitectónica de Newport. En particular de las propiedades históricas.

The Breakers

Es la más grande de las “casas de campo de verano” de Newport y un símbolo de poder social y financiero de la familia Vanderbilt. Ellos crearon su fortuna mediante el negocio de los barcos de vapor y ferrocarriles. El nieto, Cornelius II se convirtió en el presidente del consejo y del sistema de ferrocarril de Nueva York, en 1885.

Ese mismo año, la familia invirtió en esa casa en Newport, llamada “The Breakers”. En el territorio había una propiedad de madera, pero fue destruida por un incendio en 1892. Al año siguiente, Cornelius comisionó al arquitecto Richard Morris para diseñar el palacio.

La mansión tiene un estilo del renacimiento italiano con 70 cuartos. Fue decorado por un equipo internacional de artistas y artesanos. Los muebles fueron piezas creadas por Allard e hijos, vinieron desde París. Mientras que el artista austriaco Karl Bitter diseñó la escultura exterior, el Bostoniano Ogden Codman decoró las recámaras familiares.

Tan solo con mirar arriba percibes los fantásticos detalles. En el vestíbulo, por ejemplo, el techo está pintado para mostrar un cielo azotado por el viento. Tiene una “hoja de oro” y cuatro medallones azul verde con bellotas y hojas de roble. Son símbolos familiares que representan fortaleza y larga vida. Lo que era cotidiano para la familia Vanderbilt, hoy se expone en un tour guiado.

La mansión tiene tantos cuartos que incluso tenían una “sala de desayunos”, que también servía como comedor ocasionalmente. Los muebles fueron hechos en París. Cómo se servían la comida también era particular, y así lo refleja la alacena de la mansión. La loza de porcelana fina, cristales y plata se lavaban y se guardaban en ese cuarto. Las muestras de loza tienen un acabado en azul y oro que dice “CV”, siglas de la familia. Hoy se encuentran expuestos en el armario.

En un cuarto vecino, tenemos el comedor, decorado con columnas de alabastro rosa.  En el techo, deslumbra una pintura de la diosa Aurora, anunciando el alba.  Este espacio, dedicado a degustar delicias, cuenta con 34 sillas. Ahí solían recibir a sus invitados a las cenas. Hay candelabros y lámparas en la pared. Allí también se ve que tenían una tubería para gas y alambres para electricidad.

Así, con tantos lujos y detalles, fue construidas y diseñadas las otras salas. Hay espacio para billar, con un acabado recubierto de mármol y piso de mosaicos. En la “logia inferior”, el techo también es de mármol, pero esta vez está compuesto por pequeñas piezas. El motivo de la decoración son delfines azules del renacimiento italiano. También está la Sala Matutina, la Sala de Música y la Biblioteca, donde exhiben retratos de los miembros de la familia.

En el siguiente piso están los dormitorios. En la recámara de la Condesa Szechenyi, las paredes están cubiertas de seda. Ella era la más pequeña de los hijos. Antes era la señorita Gradys Vanderbilt, hasta que se casó con el Conde Laszlo Szechenyi, un miembro de la familia aristócrata principal de Hungría.

La condesa heredó la mansión “The Breakers” cuando su madre murió en 1935. Para el año 1948, ella abrió la casa al público. Su objetivo era recabar fondos para restaurar la Casa Nichols-Wanton-Hunter. Pasó esta propiedad a la Sociedad de Preservación y recibía una cantidad de las recaudaciones. Ella hizo una gran contribución a la conservación de la herencia arquitectónica de Newport.

Otro habitante de esta mansión fue Cornelius Vanderbilt, quien pasó sus veranos ahí en cuatro temporadas. Su recámara está decorada al estilo de Luis XIV, con muebles de nogal tallado. Luego del vestidor, se ve el baño, donde tiene una tina de mármol, con llaves para agua fresca, caliente y fría, así como para agua salada. Un lujo.

En 1896, Cornelius sufrió un ataque cerebral y luego falleció de un segundo ataque en 1899, a la edad de 56 años. El Sr. Vanderbilt consideraba la riqueza como una gran responsabilidad personal y cívica. Era muy activo en varias actividades religiosas y caritativas incluyendo la fundación de la Clínica Vanderbilt con sus hermanos en la Universidad Columbia.

La siguiente recámara es de la señora Vanderbilt, miembro de la familia Gwynne de Cincinnati, Ohio. Ella descendía de las distinguidas familias Ward y Flagg, las cuales eran mercaderes prominentes y líderes políticos de Newport en el XVIII siglo. Los Vanderbilt se casaron en 1867 y tuvieron siete hijos: Alice, William Henry I, Gertrude, Cornelius IlI, Alfred, Reginald e Gladys. La Sra. Vanderbilt pasó sus veranos en The Breakers hasta su muerte en 1934.

Una siguiente habitación pertenecía a Gertrude Vanderbilt, la cuarta de los siete hijos del señor y la señora Vanderbilt. Arriba de la cama está su retrato a la edad de cinco años, pintado por el artista Madrazo. Gertrude se casó con Harry Payne Whitney en 1896. Se convirtió en una escultora notable y por toda la habitación se encuentran modelos de sus trabajos.

Para terminar el recorrido de recámaras, está la de invitados. Esta muestra el nuevo enfoque de Ogden Codman (1863-1927). Se inclinaba por el uso de las decoraciones y colores ligeros franceses del siglo dieciocho. Los paneles de la pared verde son en el estilo típico del neoclásico de los interiores franceses del siglo dieciocho. Nunca han sido retocados. El resto de esta recámara ha sido restaurado por la Preservation Society. Sobre la puerta se encuentra el monograma de «CV» enmarcado en laurel.

En este piso también se encuentran la logia superior y la galería. El primer espacio tiene estilo del Renacimiento Italiano y originalmente estaba llena de muebles de mimbre, palmeras en macetas y tapetes. El segundo, la galería, tiene tapiz de flamencos, diseñado en 1619 por Karl van Mander.

Afuera de la mansión está el borde del océano, un lugar denominado “Cliff Walk”. Treinta pies más debajo de él, el agua se estrella en contra del rompeolas, lo que le da a «The Breakers» su nombre.

The Breakers 1895
The Breakers 2017

La Casa de Mármol

Otra de las mansiones visitadas por CIMIENTOS fue la Casa Mármol.  Fue construida entre 1888 y 1892 por el señor y la señora William K. Vanderbilt. Fue diseñada como una casa de verano, o “casa de campo”, como las personas de Newport las llamaban en recuerdo de sus casas modestas de principios del siglo diecinueve. Pero la Casa de Mármol era más que eso, era un punto de referencia social y arquitectónico que marcó el ritmo para la transformación de Newport pasando de ser una colonia tranquila de verano con casas de madera a un centro de recreación legendario, de palacios opulentos de piedra.

La señora Vanderbilt se imaginó a la Casa de Mármol como su «templo de las artes» en Estados Unidos. Diseñada por el arquitecto Richard Morris Hunt y amueblada por los ebanistas parisinos, Allard and Sons, la casa costó un total estimado de once millones de dólares, de los cuales siete millones fueron gastados en 500,000 pies cúbicos de mármol que requirió la construcción. Luego, ella vendió la casa a Frederick H. Prince en 1932. La Sociedad de Conservación la adquirió en 1963 del patrimonio del señor Prince.